La erosión de la política
El peligroso juego que practica el gobierno tiene como resultado directo la erosión de la política, el desprestigio y la falta de credibilidad en el sistema democrático. Todas estas causas, eterno caldo de cultivo para el avance de estrategias anti pueblo, autoritarias y conservadoras, son fabricadas esta vez por un gobierno que quiere levantar banderas populares, pero el peso de su palo los obliga a arrastrarlas para seguir caminando. Cuando la ética de la responsabilidad no está presente en la actividad política, el fin pasa a justificar los medios, los tiros son ideas y la operación y la mentira son una constante. Nada parecido a lo que esta demandando la sociedad por estos dias.

En esta re-edición irresponsable, Kirchner y sus fieles intentan transformar una elección legislativa en un plebiscito ejecutivo, colocando en las cabezas de las listas provinciales y municipales a representantes del poder ejecutivo. Intendentes y gobernadores deben pasar a besar el anillo por última vez, encabezando una lista para diputados o concejales, cargos que nunca van a asumir. Nadie imagina a un Scioli renunciando a la gobernación bonaerense para sentarse al lado de Kunkel o de la hija de Rico en el cada vez más flaco bloque kirchnerista. O a algún barón del Conurbano, renunciando a su bunker municipal, fábrica de dádivas, de poder y de riquezas, para ser un engranaje más de ese voto automático conservador y populista. Es que este mapa institucional degradado, inaugurado por Menem y protegido y mantenido en cautiverio por Kirchner, ya es el único pilar que sostiene a este gobierno. Quedo poco lugar para sus voces progresistas, casi repitiendo la película de los años más oscuros. No entusiasman. Ya no les creen.
El Gobierno, arrinconado por su incapacidad y sus contradicciones, toma el camino de plebiscitarse en una elección legislativa, ir a la cabeza con sus líderes, que todavía deben cumplir el mandato de las urnas en sus cargos ejecutivos. Tienen que aguantar, salir bien parados. No importa a que costo, sea como sea, caiga quien caiga. Pero el costo es conocido, es el descrédito democrático, es la crisis de representación, es dar paso al discurso anti político. Si ya eran miles de jóvenes los que miraban impávidos desde afuera el caprichoso adelanto de las elecciones, y habrá varios de ellos que por esto no podrán votar, ahora serán otros tantos observando cómo el candidato que eligieron para legislar, no se sentará nunca en su banca, le dejará lugar a algún otro ignoto.
La argumentación es simple y vacía, si algunos políticos de la oposición lo hacen, por qué no podemos hacerlo nosotros, lavándose de todas responsabilidades. Y a esos algunos también los conocemos, son los que crecen desde el vamos con un discurso anti-político, los de la democracia sin partidos, la de la buena imagen de empresarios o personas hábiles, que como sello de calidad, declaran que no tienen nada que ver con la política. Los que defendemos los principios democráticos y la justicia social vemos esto con preocupación. Ese descrédito es el origen de la democracia vacía, de los gurúes. Para el gobierno, solo un efecto colateral de aguantar, para nosotros, un alerta para el sistema democrático. Por eso nuestra preocupación también se sostiene con propuestas, con pluralismo, democracia y respeto a las instituciones. La gente nos conoce, la Unión Cívica Radical estará como siempre protegiendo la democracia. Y en conjunto con nuestros socios, construyendo una alternativa de poder que nos saque de este circo y que sea una herramienta para lograr justicia social.
María Luisa Storani












