Los nuevos desafíos del radicalismo
El gobierno kirchnerista nos obliga a enfrentarnos ante un importante desafío: o reafirmamos nuestras banderas progresistas, las que ellos arrastran, bastardean y simulan, o caemos en la tentación de simplemente oponernos a su “modelo”, como simple juego retórico de antagonismos. La obsesión del gobierno está en la construcción del relato, que desde el punto de vista simbólico y estético busca dejarlos parados como emancipadores, negando la realidad del deterioro y la crispación. La segmentación antagónica sería el mejor negocio hecho por los Kirchner desde que llegaron al gobierno. Tampoco respetaría nuestro legado histórico comenzado hace cien años y reafirmado en 1983. Debemos analizar los nuevos escenarios para pensar la Argentina del futuro.













